La forma hexagonal se prefiere a la cuadrada para las tuercas debido a varias ventajas prácticas. En primer lugar, el diseño de seis lados de una tuerca hexagonal permite un acceso más fácil con una llave o dado desde múltiples ángulos, lo que facilita su apriete y aflojamiento en comparación con una tuerca cuadrada. Además, los seis lados planos de una tuerca hexagonal proporcionan una mejor distribución del par, reduciendo el riesgo de redondear las esquinas y permitiendo una aplicación más eficiente de la fuerza durante el apriete. Asimismo, las tuercas hexagonales ocupan menos espacio que las cuadradas, ya que se pueden colocar muy juntas en los conjuntos, lo que las hace ideales para aplicaciones donde el espacio es limitado.